El Tribunal Supremo tramita el recurso de Lana del Rey contra la suspensión de la difusión del vídeo viral de la campaña Loewe Oro Collection. Al parecer, la compositora y cantante encontró la paz la semana pasada refugiándose en España y no está dispuesta a que nada ni nadie la perturbe.
“La mía es una situación inusual porque no soy una persona controvertida o que polarice, y lo que canto es bastante lineal, bastante normal. Se trata de un ataque totalmente gratuito teniendo en cuenta que soy la pera limonera de la modernidad. Lo de Loewe, en cambio, hace llorar al niño Jesús”, declaraba Lana esta mañana.
Según su abogado, Lizzy Grant –verdadero nombre de la artista – ha cumplido sentencia superando dificultades y zancadillas desde que lanzó “Born to die” y ahora le toca a Loewe ser el mono de feria, no sabemos si por parte del director creativo de la marca, Stuart Vevers, o por parte del director creativo del spot, Luís Venegas.
La cronología es la siguiente: hace un mes Internet se dividía entre críticos y defensores de Lana del Rey. Odiar a la neoyorquina se había convertido en el pasatiempo global. “En algunos bares y redes sociales frecuentados por modernos, defender a Lana del Rey es como mentar al autor de El código Da Vinci, Dan Brown, en un club de lectura de Cambridge: puedes acabar con la cucharilla del té clavada en la córnea”, se comentaba en “Vievetumusica”. Pasadas dos semanas, el mundo se repartía entre detractores y partidarios de la campaña de Kony 2012. Y últimamente, parece que hay que aborrecer a Loewe, cuyo viral se expandió más rápido que la pólvora a través de la red situando a #Loewe como el trending topic nacional durante varios días.
Doce participantes retoños o familiares de los protagonistas de la escena cultural española de los setenta y los ochenta son los elegidos por la marca para apelar a las generaciones más jóvenes del país que, he ahí el fallo por parte de la marca, son las víctimas principales de la crisis económica. Videoartistas, músicos, estudiantes, ilustradores o simplemente protagonistas de la actual noche madrileña, nos deleitan con un guión digno de La Academia: “es un rollo esto de hacerse mayor”, “estar enamorado es superguay, superguay”, “es que Spain is different” o “la palabra Loewe me recuerda a Love”. Todo ello perfectamente ensamblado bajo el ritmo de Sabre Dance, cual circo.
Tal ha sido la repercusión de la campaña, que Lana, ojo avizor, ha decidido instalarse indefinidamente en Benidorm creyendo que la reprimenda a la tradicional firma madrileña – tan castiza como siempre tras su fallido intento – eclipsaría la suya propia. Ingenua, se sorprendía esta semana al ver que Loewe ha tomado cartas el asunto retirando la polémica campaña de las revistas de moda y reemplazándola por consuetudinarias gráficas publicitarias. “Es totalmente injusto. Veréis cuando se entere Manson”, sentenciaba la cantante.
Salta a la vista que por el momento, ni Kony ni Loewe van a salvarle el culo a Lana. Y es que a pesar de que en el “New york Times” ya la hayan enterrado de por vida, en España todavía se valora su valentía y sus aciertos. Lana del Rey es un pastiche bien medido entre lo retro y lo adolescente, cuya clave del éxito reside en su historia personal: la niña mona, sexy y maltratada que huye a la gran ciudad a triunfar, que supera un sinfín de vicisitudes hasta llegar a la cumbre para ser finalmente desahuciada por aquellos que más esperaban de ella. Aun así, el disco “Born to die”, que parecía sepultado desde su lanzamiento, amenaza con ser un grower que escala peldaños en las listas de éxitos día tras día. A la segunda va la vencida, ¿o era a la tercera?

www.elmundotoday.com. Publicado el 26 de marzo de 2012.
Lidia Gutiérrez Gonçalves.

